Como pasa el tiemp de rápido, el 21 de noviembre cumplí 1 año de haber llegado a esta ciudad. Tan rápido pasó que aún recuerdo lo sucedido el día antes y el día que llegué a Maturín.
El día domingo a la noche salí desde el terminal en Expresos Mérida (el de las 8:00 pm), boleto comprado para Bus Cama. Ese fin de semana se jugó una válida nacional del Pro-Tour de Tenis de Mesa y algunos raquetas andaban tomando el bus para salir de viaje a sus ciudades, es así como tuve de compañera de viaje a Josmary Alzueta, destacada atleta oriunda de Monagas. Comenzaba a ser el indicador de que estaba destinado a ser parte de mi vida en esta zona del país. Como de costumbre el bus llegó tarde, y de paso no era muy “cama” que se diga.
Después de casi 16 horas de viaje, llegamos al terminal de Maturin a eso de las 12:30pm debido a problemas en la vía (puentes rotos, ríos desbordados, carreteras colapsadas, etc). Al despedirme de Josmary inmediatamente llamé a la persona contacto con la cual me entrevisté en Barquisimeto, el Sr. José Domingo Ramírez que para ese momento estaba “emprestao” por PDVSA para trabajar con la Dirección General de Ciencia y Tecnología, organismo en el que comenzaría a desempeñarme hasta el momento actual. Llegué con 1 morral de excursión abarrotado, 1 morral lleno de libros y guías, un bolso pequeño, con menos de 5 mil Bs. en el bolsillo y un cheque por 300mil Bs. que debía cobrar ese mismo día para poder subsistir durante mi estadía hasta que recibiera mi primer pago.
José Domingo me fue a buscar al terminal y de allí directo a la oficina administrativa, para conocer al personal y recibir instrucciones (que a todas estas, no sabía de que se trataba realmente lo que debía hacer). Allí conocí de una a mi jefe (Angel Farías), a un señor que no sabía que hacía ni pintaba en el recinto pero que se manejaba con mucha confianza (al Señor Francisco, el chofer) y a la secretaria del lugar (Milagros). Lo primero que dije ese día cuando me dieron instrucciones fué “necesito comer e ir al banco”. Durante el viaje no pude comer y ya eran las 2 pm, el dolor de cabeza me estaba matando. Saqué al menos 10mil Bs. que me quedaban desde un telecajero y busqué donde comer allí cerca. Como pude probé mi primer almuerzo: un plato de vermicellis con carne molida y queso (me costó 8mil Bs.!!!!!). De ahí al banco para cobrar mi cheque y luego de regreso a la oficina.
Durante el transcurso de esa tarde estuve tratando de contactar a una amiga que vive en Maturín, para que me diera al menos indicaciones de como moverme en la ciudad y saber si podría contar con su apoyo para alojarme por unos días hasta conseguir residencia, los esfuerzos fueron en vano. Por fin cerca del final de la tarde, pude localizarla y quedamos de encontrarnos en la Iglesia Bautista que queda en un sector llamado Las Cocuizas. Recuerdo que conocí al maracucho que trabaja con el área de redes (Sergio Zabaleta) y al chamo que monta los cableados y las antenas (Orlando). Ambos en la camioneta de la oficina me llevaron al sitio donde iba a encontrarme con mi amiga.
Aún no tenía sitio donde dormir ese día. Recuerdo haber llamado a un amigo de la infancia que vive en la ciudad para decirle que había llegado y si podía ayudarme para conseguir alojamiento por pocos días. Sin algo concreto, decidí esperar por mi amiga hasta las 9pm, quien ya había conseguido con unos hermanos de la iglesia el alojamiento tan esperado. De la iglesia salimos en taxi hasta un sector cercano al terminal, frente a un ancianato y al lado del Hotel Palermo (que nadie conoce por ese nombre), a la residencia de una familia que me alojaría por 3 días solamente. Una vez conocido el sitio, haber soltado las cosas en ese apartamento, me dispuse a cenar en un lugar cercano en compañía de mi amiga. Fué una pizza y refresco. Luego de acompañarla a tomar un Bus de la Ruta 20 Canal 90 me regresé al apartamento.
Esa noche cuando ya estaba listo para acostarme a dormir, sentí por primera algo muy distinto a todas las veces que había viajado a diferentes sitios, era una sensación muy extraña a mi: sentí por primera vez que iba a estar por mucho tiempo lejos de mi casa y de mi familia. Eso me generó una melancolía durante esa semana, que sólo fue mitigada gracias a Dios y a las llamadas de algunos amigos en esas primeras noches. Recuerdo que Ishtar, Evelyn (flitu), Angela (la Nena) y Yaremi me llamaron esa primera noche.
Los sucesos posteriores a mi llegada ya son una historia aparte, pero no olvido el día que llegué y sentí que en mucho tiempo no regresaría al occidente del país.
Logros del primer año:
- Adquisición de una nevera (si, una nevera). Otros elementos de la línea blanca están por venir
- Ayudar a traer las actividades del Software Libre al estado Monagas
- Sobrevivir al torrente de problemas propios de trabajar como un nuevo en la Administración Pública Nacional
- Conseguir un lugar donde vivir (aunque costoso, que no sea una casa de familia y que tiene internet (wifi)
) - Por fin me voy a casar!
Cosas con las que tuve que lidiar: los problemas propios de una relación de noviazgo a la distancia (la impaciencia de Ishtar —> no te molestes, es cierto y tu lo sabes), el primer mes en la ciudad sin una habitación fija, adaptarme a los costos y a la vida del oriental obstinado, y muy importante: soportar el calor!!!!.
El Señor tiene algo comingo muy bueno en este lugar, a pesar de todo lo que seguiré comentando en crónicas y situaciones de esta ciudad distinta.
Aún se sigue escribiendo mi historia en Maturín…
